Posteado por: Retratando Gran Canaria | 12 marzo 2010

ANDRÉS EL RATÓN

 
 
 
 
 
Evoco la figura de Andrés el Ratón tomando como fuente a Luís García de Vegueta y su obra “Nuestra ciudad”,donde rememora la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria de antaño.
 

 

ANDRES EL RATON, NUESTRO AMIGO

Los nuevos rumbos que ha tomado nuestra ciudaden el caminar de los siglos impide el florecimientode esos personajes marginados de la vida social -o a veces inmersos en ella- que tan frecuentes fueron en épocas pasadas. Baldomero, Juanito Argumento o Andrésel Ratón, por no citar sino a unos pocos, dieron un sello característico a nuestros ambientes populares. El último, Andrés el Ratón, pertenece ya a la historia. En realidad no pudo sobrevivir a la desaparición del Guiniguada: su memoria, sin embargo, perdura en bronce.

Dentro de la sencillez de su espíritu, de su elemental sentido de la condición humana, Andrés el Ratón fue un hombre bueno y merecedor de la simpatía de sus conciudadanos.

¿Quién no recuerda la efigie de Andrés el Ratón?

Un día y otro día, en verano o en invierno, en otoño o en primavera, Andrés hacía acto de presencia por los alrededores del Puente de Palo, con una condecoración en el pecho y los pies -anchos, desparramados- siempre descalzos. Su atuendo, aunque llevara gabán, tenía un vago corte militar, quizá añoranza de los tiempos de recluta en que aún  culebreaban los vestigios de las guerras coloniales.Nuestro hombre. a pesar de su refugio veraniego bajo los puentes del Guiniguada, no respondía a la imagen popular del vagabundo o del clochard  parisiense. Su campo de acción apenas traspasaba un centenar de metros alrededor del café Polo. Además tenía un oficio: buscador de oro. Encontraba el oro en el cauce del Guiniguada,entre los guijarros, o en los objetos inservibles que le regalaban los joyeros del principio de la caIleTriana.Cualquier baratija en manos de Andrés se transmutaba en oro a fuerza de frotarla contra la manga o el faldón de su levita, gabán o capote a lo mariscal. (Su segunda profesión: alquimista.) Luego la ponía a la venta bajo el protector lema que santificaba su picaresca de arte menor. Y a nadie -obispo alcalde o simple ciudadano- le negó su sonriente saludo.  

         -Aquí no se engaña a nadie, caballeros. Quien quiera picar que pique.

          Andrés el Ratón, amigo de todos, sigue viviendo en el bronce de su estatua. En muchas ocasiones    compartió su café con leche matinal con otro pobre aún más pobre.

 

Andrés se ganó a pulso un entorchado de honor: Gran Mariscal de la Orden del Guiniguada

 

Fuente: Luís García de Vegueta.Nuestra ciudad.Pags:111-112

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Responses

  1. ¡¡¡ Dios mío, como he vuelto a mi niñez, 40 a 45 años atrás !!! Muy buena época la que viví, esa niñez inocente, los juegos de aquellos entonces, La soga, El teje, el cambio de cuentos, la tirada de la almendra, el escuchar el cuento en la radio a la 1 de la tarde, hacer los helados con una caja de fósforo y tierra mojada, Saltar al elástico, baña a la muñeca de cartón, que te echaron los reyes y muchas cosas más.
    Bendita época la que me tocó vivir, años 50, 60, 70, 80, Aunque cada una vive la suya, todas son buenas a esas edades.

  2. Quisiera ver más fotos de todos estos PERSONAJES.


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