Posteado por: Retratando Gran Canaria | 15 octubre 2011

La venganza de Atidamana

Atidamana, joven bella y talentosa para los negocios políticos, habitaba en Gáldar, el  más opulento de los señoríos de Gran Canaria. Su prudencia y sabiduría habían hecho de ella el oráculo de la isla, de modo que ni guerras, ni paz, ni premios, ni castigos se resolvían sin su dictamen.

Era tal la envidia de algunos hombres que comenzaron a contradecir los consejos de la joven porque eran buenos y eran de ella, cuando no se burlaban y la menospreciaban abiertamente.

Atidamana, de talante dulce y apacible, juró vengarse cuando la insolencia fué en aumento.

Gumidafe, caudillo de Gáldar, admiraba y amaba a Atidamana y no se negó a casarse con ella cuando se lo pidió. A partir de ese momento la joven empezó a ejecutar su plan. Se arrepentirían de las burlas y desprecios. Mudaría en sumisión la libertad de la isla.

Gumidafe accedió a los planes de su esposa y reclutó un ejército de guerreros que el resto de caudillos de Gran Canaria apenas opusieron resistencia. Marchaban a la cabeza de dicho ejército dando muestras de su singular fiereza en los combates.

Unos trás otros fueron sometidos los señoríos de Telde, Agüimes, Agaete, Arucas, Tamaraceite, etc,etc…

Sólo cuando la isla entera al fin quedó sujeta a su dominio, Atidamana dió por cumplida su venganza.

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